El encanto auténtico de un pueblo que respira mar
Calpe es uno de esos lugares que parecen diseñados por el Mediterráneo para quedarse en la memoria. Rodeado de playas de arena blanca, calas escondidas y el imponente Peñón de Ifach vigilando desde lo alto, este pueblo alicantino mezcla historia, tradición marinera y naturaleza a partes iguales.
El Peñón de Ifach: la roca que cuenta historias
El Peñón de Ifach no es solo un icono visual. Es una reserva natural, un reto para los senderistas y un mirador natural alucinante. Subir hasta su cima es casi un ritual para quienes visitan Calpe, y el premio es un horizonte que se pierde entre el azul del cielo y del mar.
¿Sabías que…?
En días despejados, desde la cima del Peñón se puede ver Ibiza. No es una leyenda urbana; es un regalo del propio mar.
Pasear por el casco antiguo: un viaje sin prisas
Más allá de sus playas, Calpe guarda secretos entre sus calles. El casco antiguo es un laberinto de callejuelas empedradas, murales artísticos y pequeñas plazas donde el tiempo parece ralentizarse. Ideal para perderse sin mapa y sin reloj.
El Forat de la Mar
Uno de los rincones menos conocidos es el Forat de la Mar, una abertura histórica en la antigua muralla que permitía a los pescadores salir directamente al mar. Hoy es una puerta simbólica entre el pueblo y su identidad marinera.
Gastronomía local: sabor a mar
En Calpe, comer es rendirse al producto local. El pescado recién llegado a puerto, los arroces cocinados sin prisas y los dulces tradicionales como los pastissets forman parte de su carta de presentación.
Si buscas una recomendación local: prueba la llampuga con pimientos, un plato tan sencillo como sabroso, típico de esta zona de la Marina Alta.
Más allá del verano: Calpe todo el año
Aunque el verano es su temporada estrella, Calpe no duerme el resto del año. El clima suave permite disfrutar de rutas de senderismo, deportes náuticos o simplemente de sus terrazas frente al mar incluso en invierno.
En definitiva, Calpe no es solo un destino, es una forma de vivir el Mediterráneo con naturalidad, sin prisas y con los pies descalzos.